Consistencia, y la decisión de querer convertir toda la ira y el dolor en arte. Aunque a éstas alturas no distingo si realmente es una decisión o la única manera.
El enfoque del público para con los establecimientos gastronómicos es el mismo: el producto final, la foto para las redes sociales, la invitación al chupito de sobremesa o demás cosas vanas.
El enfoque de The Bear es diferente, es humano y es interno. Lidiar entre ocho y doce horas diarias (de media) con el mismo grupo de personas, no es algo fácil. Personas con historias, con traumas, con horarios, con preferencias y diferentes tipos de visión.
Creo que el personaje de Carmy, crea el boceto perfecto de lo que debería ser la hostelería en ésta transición de la “gastrovida clásica” a un futuro más empático. Pero ojo, que trabajar en un ambiente un poco más humano, no tiene porque quitarle lo profesional e innovador. (Pero quizás eso nos hicieron creer).
Cada uno de los personajes de la serie encarnan una visión distinta de lo que encontramos en cualquier restaurante: Un simple trabajo para ganar dinero, una proyección de buena gastronomía, una obligación familiar… Carmy (que vuelve de la alta cocina a las raíces) va por el desafío, va por el quebrantar los dogmas con nuevas técnicas y sistemas. Richie por otro lado, jugando de local, busca sostener el sistema actual, que pone un parche en el problema central y funciona.
Lentamente, y con toda la presión agobiante a la que se enfrentan los cambios, las ideas de Carmy y la incorporación de Sydney van contagiando poco a poco al resto de los integrantes de la cocina. Las costumbres conservadoras y clásicas que nunca antes se habían cuestionado se van desvaneciéndo.
Si, suena muy romántico. Muy utópico. Como partícipe constante de éste estilo de vida se podría decir que hasta imposible, pero quizás, sólo quizás, todos estos puntos de vista comiencen a ser más comunes y se conviertan en puntos de acción.
Obvio que va a costar. Romper esquemas nunca es bienvenido, más aún cuando es tan rentable hacer las cosas a medias, cubriendo baches… pero estoy seguro de que muchos hosteleros van a permitirles surgir a esos osos en sus gargantas.
Como serie, promete muchísimo después de un impecable capítulo final e incluso uno grabado entero en plano secuencia. Los personajes tienen el potencial necesario para explayarlos mucho más, e incluso podríamos tener un posible boceto de los cambios generados en el esquema tradicional de THE ORIGINAL BEEF al nuevo proyecto: THE BEAR.